Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2012

EN EL PAÍS DE LOS CIEGOS, EL TUERTO ES EL REY


¿Cuánto cuesta hacer un ejercicio serio de introspección?; ¿cuánto cuesta detenernos a analizar el porqué de nuestros fracasos?; ¿cómo de fácil es eludir la responsabilidad de nuestros actos, de nuestras veleidades, de nuestras actitudes y cargar al "otro" con nuestras miserias más profundas, más oscuras, más inconfesables?

En el país de los ciegos el tuerto es el rey. Un aforismo que, como tal, encierra su parte de verdad pero tampoco está exento de ciertas dósis de mentira.

No por ello, no por la magestad que rodea al que ve con un solo ojo, está por encima de los demás. Su visión y, por tanto, su percepción de las cosas es imperfecta e incluso anodina frente a aquellos que han tenido la posiblidad de desarrollar y potenciar aquello de lo que no han sido privados

Creo que lo peor de los fracasos es el momento de enfrentarse a ellos. Es posible que, previamente, nuestros miedos se hayan henchido y tomado un protagonismo hasta entonces inusitado. Puede que incluso logren desestabilizarnos y hacer que nos tambaleemos cercenando la posibilidad de un futuro que, aunque incierto, nos parezca prometedor y al que tenemos derecho a optar.

Como decía el llorado Marat "no existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos".

Quienes han luchado, quienes se han esforzado, quienes han apostado, tienen todo el derecho del mundo a sentir pena, pero no deben caer en la desazón ni en la desesperanza. Podrán dormir con la conciencia tranquila, descansar y, porque no decirlo, reposar en la charca donde habitan sus sueños gozando de ellos.

El postureo, la apariencia y la falsa vanagloria no hacen más que enmascarar una realidad que tarde o temprano terminará por manifestarse. Quienes opten por esta opción... ay de ellos!!! Finalmente el tiempo nos pondrá a cada cual en nuestro sitio.

Es absolutamente cierto que no existen verdades absolutas. Todo es relativo, incluso para el Rey tuerto.

Comparto lo que decía Marat. Si has luchado, si luchas, no has fracasado; es más, yo pienso que el amanecer que ansías, sigue ahí.

martes, 28 de febrero de 2012

VIVIR CON ESPERANZA


Cuando de la alegría pasamos a la desesperación más absoluta y nuestros mundos parecen desmoronarse mientras pensamos, atónitos y casi sin creerlo, que es el fin de nuestras esperanzas, un golpe de gracia a nuestros anhelos de felicidad, es entonces cuando, en ocasiones, descubrimos que la vida es extraordinariamente preciosa y que no vale la pena de caer en el oscuro abismo que abre la desazón de los actos que contravienen un derecho tan vital, tan esencial, como es el derecho a ser feliz.

No permitas que nadie desdibuje ni acabe con la sonrisa que tanto te ha costado encontrar. No permitas que tu alma, limpia, sea mancillada por aquellos egoismos banales, esgrimidos por quienes pretenden alzarse en todopoderosos doctores de una "verdad" vestida de farsa, en virtud de un modo de hacer, de una inercia, carente en todo momento de amor y respeto a los demás.

No dejes de sonreir jamás.

domingo, 15 de enero de 2012

EL MIEDO


Cuando los Miedos atenanzan la cordura, cuando estos toman el timón de la situación y no sabemos como enfrentarlos, nos volvemos seres irracionales, seres sin alma.

Todos estamos acuciados por el Miedo en sus infinitas formas y manifestaciones, un Miedo que siempre está ahí, que nos envuelve, que nos inquieta, que nos hace más frágiles y vulnerables y, por supuesto, que nos hace menos libres.

Posiblemente jamás logremos desterrarlos puesto que, al ganarle la batalla a alguno de ellos, siempre vuelve aparecer tomando más y más fuerza hasta lograr desasosegarnos. Es algo irremediable, inherente al ser humano, algo que define nuestra condición y que marca poderosamente cualquiera de nuestros actos. Estoy convencido de que jamás podremos vivir sin ellos, desmarcarnos totalmente como sería nuestro deseo, pero de igual forma pienso que el miedo es necesario y tiene su función que, analizada detenidamente, resulta positiva.

La existencia del Miedo debe de implicar necesariamente el enfrentarse al mismo más tarde o más temprano, plantarle cara y dejar que afloren las virtudes más excelsas que nos acompañan y que, sin duda, nos ayudarán para la consecución de la ansiada victoria en otra batalla más, aunque la contienda se promete larga.
Estas pequeñas victorias nos complacen, nos regalan una dósis de felicidad difícilmente explicable y que, sin embargo, llega como agua renovadora tras un largo y seco estío.
Siempre es el momento de enfrentarnos a nuestros Miedos porque siempre están ahí. Hay que plantarles cara, hay que vencerlos y derrotarlos una y otra vez porque forma parte de nuestro carácter humano, porque necesitamos que el placer que nos provoca superarlos nos reconforte otorgándonos ese grado de felicidad que nos permita sonreir y, por ende, ser un poquito más felices.

¡¡Luchemos!!, luchemos contra aquello que nos aterra, contra lo que nos preocupa, luchemos contra el Miedo. Aquel que se muestre implacable tendrá una vida mejor y más saludable y, quizá lo más importante, se acercará más a ese ideal de Felicidad que tanto añoramos. Recuperemos el Alma que entre unos y otros nos pretenden arrebatar.