viernes, 19 de septiembre de 2014
ALGUNAS NOTAS HISTÓRICAS SOBRE LA VIEJA CÁRCEL DE ÚBEDA
lunes, 24 de junio de 2013
FECHA DE LA TOMA DE ÚBEDA: 24 DE JUNIO DE 1233, DÍA DE SAN JUAN BAUTISTA.
martes, 27 de septiembre de 2011
LA TOMA DE ÚBEDA: ¿1233 O 1234? ALGUNOS APUNTES

Resulta curioso que a día de hoy, aún no esté totalmente claro y los Historiadores no nos pongamos de acuerdo sobre la fecha en que Úbeda fue conquistada por Fernando III el Santo. ¿1.233 o 1.234?
Pese a que Úbeda dispone de un importante e interesante Archivo Histórico, los documentos allí existentes no nos aclaran nada sobre la fecha concreta de la conquista de Úbeda. El documento más antiguo que existe en dicho archivo data de 1235 y se refiere a la vecina ciudad de Baeza. Es por ello, por lo que hemos de buscar entre los documentos de la época para intentar aproximarnos a este evento. Ellos nos arrojan mucha luz sobre la fecha.
Así hemos de mencionar, en primer lugar, los datos que nos aporta el Arzobispo de Toledo, D. Rodrigo Ximénez de Rada en su De rebus Hispaniae o Historia Gótica, una complilación escrita en latín y encargada por Fernado III, en el que recoge los hechos más significativos acaecidos en la Península hasta 1243. Aquí, nos apunta el año 1234 como año en el que se conquista Úbeda.
La misma fecha es la que nos aporta el Manuscrito o Anales de Toledo. Sin embargo, todo parece indicar que la fecha apuntada en estos textos, al fin y al cabo compilatorios de otros documentos, es errónea.
Parece ser que la fecha de 1233 debió ser el año en que Úbeda fue tomada. Como argumento para ello vamos a citar algunos documentos coetáneos.
El primero de ellos es la Confirmación del Fuero de Castrojériz, fechada el 3 de Marzo de 1234. En dicha confirmación, rubricada por el mismo Fernando III en Valladolid, se afirma lo siguiente: "Facta carta apud Valleoletum, Regis exp., tertia die martii, era M.CC.LXXII. eo anno quo capta fuit Ubeta. Et ego prenominatus rex Ferrandus regnans in Castella, et Toleto, Legione, et Gallecia, Badallocio, et Baetia, hanc cartam quam fieri iussi, manu propria roboro, et confirmo.” Vemos como se refiere a la era de 1272, que en nuestro calendario gregoriano sería el año de 1234. Pero como también hemos dicho, la fecha es de 3 de Marzo, con lo que es más que posible que al mencionar la era de 1234, se esté refiriendo al transcurso del año más que al año en sí. Es poco probable que la conquista de Úbeda se realizase en pleno invierno, que por otra parte solía ser duro, como sabemos, en estas latitudes.
En este sentido y respaldando la más que probable fecha de 1233, la Crónica Latina regum Castellae (1223-1237), de Juan de Soria, Canciller del rey Fernando, afirma que Úbeda se entregó en Julio de 1233. En el documento donde se confirman los Privilegios del Monasterio de Valbuena de Duero y fechado el 19 de Octubre de 1233 en Burgos se afirma : "Facta carta pud Burgos, XIX octobris, era M.CC.LXXI, anno quo Ubeda capta fuit".
Más tarde, ya en el 1767, en la España Sagrada, Teatro Geográfico-Histórico de la Iglesia de España, en su tomo XXIII, también vuelve a recoger el padre Florez la fecha de 1233 en el folio 324, en la cronología que realiza sobre los hechos importantes de España.
Para nosotros, a pesar de estas disquisiciones, encontramos de singular importancia dos documentos que hemos citado en este texto: La confirmación de los Privilegios del Monasterio de Valbuena de Duero, fechado, como hemos dicho, el 19 de Octubre de 1233 y la también mencionada confirmación del Fuero de Castrojériz, fechada el 3 de Marzo de 1234 y que, sin duda, al referirse al año de 1234 como año de la conquista, se refiere al ejercicio 1233-34 (hasta 3 de Marzo) como año en que se conquista la Ciudad.
Amén de esto, el propio canciller de Fernando III, afina aún más y concreta el mes de Julio de 1233, lo que viene a corroborar las hipótesis la víspera de San Juan, 24 de Junio, como fecha probable de la conquista de la Ciudad.
martes, 17 de mayo de 2011
PASEANDO POR EL ALBAYZÍN
Como no emocionarse ante tanta belleza, ante tanto sabor, ante tanto aroma centenario que nos embriaga mientras subimos por su intrincadas callejuelas. Como no sentirnos transportados a un tiempo esencial, a caballo entre la leyenda moruna y la devoción cristiana.
Mientras paseo por el Albayzín, me transporto, mi cuerpo, mis sentidos se dejan llevar por los sonidos, los olores, las visiones que se enmarcan para siempre en el alma. Cómo no entender el llanto de Boabdil, como no entender a quienes se aferran, quienes aún se resisten a alejarse de este lugar. Yo soy uno de ellos y aún me resisto. Es por ello por lo que cada cierto tiempo necesito perderme en sus rincones, necesito respirar su aire, empaparme de lo que de allí mana y regocijarme al sentirme un privilegiado que reconoce sus pliegues.
Doy gracias al cielo por volverme a permitir pasear por el Albayzín.
miércoles, 25 de marzo de 2009
SOBRE LA MANIPULACIÓN DE LA HISTORIA
Me parece interesante incluirla puesto que muestra, de manera muy explícita, la importancia de enseñar la Historia limpia y sin manipulaciones sectarias y tendenciosas de ningún tipo.
Carta de Pérez Reverte a un lector vasco
“Cortos de razones, largos de espada”
Eres joven y guipuzcoano, según deduzco por tu carta y el remite.
Escribes como lector reciente de la última aventura de nuestro amigo Alatriste, contándome que es el primer libro de la serie que cae en tus manos. Te ha gustado mucho, dices, excepto el hecho «poco riguroso» y «poco creíble» de que una galera española estuviera tripulada por soldados vizcaínos que combatían al grito de "Cierra España" ; en referencia a la Caridad Negra , que en los últimos capítulos combate a los turcos, en las bocas de Escanderlu, llevando a bordo a la compañía del capitán Machín de Gorostiola. Y añades, joven amigo -lo de joven es importante-, que eso no disminuye tu entusiasmo por la historia que has leído; pero que el episodio de los vizcaínos te chirría, pues parece forzado. «Metido con calzador -son tus palabras- para demostrar que los vascos (y no los vascongados, don Arturo) estábamos perfectamente integrados en las fuerzas armadas españolas, lo que no era del todo cierto.»
Son las siete últimas palabras del párrafo anterior las que me hacen, hoy, escribir sobre esto; la triste certeza de que realmente crees en lo que dices. Te gusta la novela, pero lamentas que el autor haga trampas con la Historia real; la auténtica Historia que
-eso no lo cuentas, pero se deduce- te enseñaron en el colegio. Así que, con buena voluntad y con el deseo de que yo no cometa errores en futuras entregas, me corriges. Debería, a cambio, escribirte una carta con mi versión del asunto. El problema es que nunca contesto el correo.
No tengo tiempo, y lo siento. Esta página, sin embargo, no es mala solución. La lee gente, y así quizá evite otras cartas como la tuya. De paso, extiendo mi respuesta a la cuadrilla de embusteros y sinvergüenzas de los sucesivos ministerios de Educación, de la consejería autonómica correspondiente, de los colegios o de donde sea, que son los verdaderos culpables de que a los diecisiete años, honrado lector, tengas -si me permites una expresión clásica- "la picha histórica hecha un lío".
Machín de Gorostiola es un personaje ficticio, como su compañía de infantería vizcaína. En efecto. Pero uno y otros deben mucho al capitán Machín de Munguía y a los soldados de su compañía, «la mayor parte vascongados», que, según una relación del siglo XVI conservada en el Museo Naval de Madrid, pelearon como fieras durante todo un día contra tres galeras turcas, en La Prevesa.
En cuanto a lo de "Cierra España", ni es consigna franquista ni del Capitán Trueno. Quien conoce los textos de la época sabe que, durante siglos, ése fue usual grito de ataque de la infantería española -en su tiempo la más fiel, sufrida y temible de Europa-, que en gran número, además de soldados castellanos y de otras regiones, estaba formada por vizcaínos; pues así, vizcaínos, solía llamarse entonces a los vascos en general, «a veces cortos de razones pero siempre largos de bolsa y espada». Y guste o no a quien manipuló tus libros escolares, amigo mío, con sus nombres están hechas las viejas relaciones militares, de Flandes a Berbería, de las Indias a la costa turca.
Los oprimidos vascos fuisteis -extraño síndrome de Estocolmo, el vuestro- protagonistas de todas las empresas españolas por tierra y mar desde el siglo XV en adelante. Ése fue, entre otros muchos, el caso de los capitanes de galeras Iñigo de Urquiza, Juan Lezcano y Felipe Martínez de Echevarría, del almirante Antonio de Oquendo, su padre y su hijo Miguel, o de tantos otros embarcados en las galeras del Mediterráneo o en la empresa de Inglaterra. Las relaciones de Ibarra, Bentivoglio, Benavides, Villalobos o Coloma sobre las guerras del Palatinado y Flandes, los asedios, los asaltos con el agua por la cintura, las matanzas y las hazañas, las victorias y las derrotas, hasta Rocroi y más allá incluso, están salpicadas de tales apellidos, sin olvidar las guerras de Italia: en Pavía, por ejemplo, un rey francés fue capturado por un humilde soldado de Hernani, en el curso de una acción sostenida por tenaces arcabuceros vascos. Y te doy mi palabra de honor de que aquel día todos gritaron, hasta enronquecer, "Cierra España": voz que, en realidad, no tenía significado ideológico alguno. Sólo era un modo de animarse unos a otros -eran tiempos duros- diciéndole al enemigo de entonces, fuera el que fuera: Cuidado, que ataca España.
Así que ya ves, amigo mío. No inventé nada. El único invento es el negocio perverso de quienes te niegan y escamotean la verdadera Historia : la de tu patria vasca -«La gente más antigua, noble y limpia de toda España», escribía en 1606 el malagueño Bernardo de Alderete- y la de la otra, la grande y vieja. La común. La tuya y la mía. ¡¡¡¡¡ E S P A Ñ A !!!!!
Publicado en XL Semanal, 19 de Agosto de 2007

