Mostrando entradas con la etiqueta granada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta granada. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de mayo de 2011

PASEANDO POR EL ALBAYZÍN


Como no emocionarse ante tanta belleza, ante tanto sabor, ante tanto aroma centenario que nos embriaga mientras subimos por su intrincadas callejuelas. Como no sentirnos transportados a un tiempo esencial, a caballo entre la leyenda moruna y la devoción cristiana.

Mientras paseo por el Albayzín, me transporto, mi cuerpo, mis sentidos se dejan llevar por los sonidos, los olores, las visiones que se enmarcan para siempre en el alma. Cómo no entender el llanto de Boabdil, como no entender a quienes se aferran, quienes aún se resisten a alejarse de este lugar. Yo soy uno de ellos y aún me resisto. Es por ello por lo que cada cierto tiempo necesito perderme en sus rincones, necesito respirar su aire, empaparme de lo que de allí mana y regocijarme al sentirme un privilegiado que reconoce sus pliegues.

Doy gracias al cielo por volverme a permitir pasear por el Albayzín.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

DE VUELTA A LA UNIVERSIDAD


Algunas veces parece que la vida nos vuelve a dar una segunda oportunidad. Algunas veces, por alguna razón aparentemente inexplicable, se vuelven a abrir puertas que, en tiempos pasados, uno cruzaba a diario mientras se era consciente de estar viviendo una etapa de la vida que, sin duda, marcaría profundamente a la misma.
Posiblemente el anhelo escondido en lo más recóndito de nuestras almas sea más que suficiente para obrar de una determinada forma.
Hace tiempo que un pensamiento que jamás había desaparecido de mi mente, comenzó a cobrar más y más fuerza dentro de mí. Reconozco que, pese a mi aparente tranquilidad, soy un espíritu inquieto, por definirlo de alguna manera. Se que suelo ser obstinado hacia aquellas cosas que siempre me han gustado o me han interesado en forma alguna.
Cuando me decidí a estudiar la Licenciatura en Historia del Arte, esa obstinación a la que me he referido, se hizo patente durante los maravillosos años que estudié en la Universidad de Granada. Suelo decir, no sé si con razón o sin ella, que el afrontar unos estudios superiores de esta índole obedece a un interés puramente vocacional. Al menos éste fue mi caso. Estaba convencido que difícilmente podría ejercer como Historiador del Arte en los tiempos que me había tocado vivir, unos tiempos en que lo material y lo tangible, dominaba, como domina, a la sociedad de nuestro tiempo, una sociedad dónde lo etéreo, lo espiritual y el sentimiento librepensador, apenas tiene cabida. Pese a ello di el paso, un paso del que jamás me he arrepentido y del que siempre me he sentido orgulloso.
Mis años en la Universidad fueron impresionantes. Mi piso en el Camino de Ronda, frente a la Peugeot, mis compañeros, David, el Gato, Fran, Curro, Siles, Herrera, el Natural.... Aquellas noches de bibliotecas en el comedor, aquel fregadero lleno de cacharros que hacía apiadarnos de aquel a quién le tocaba, aquellas impresionantes fiestas de cumpleaños de David. Los bocadillos del Parra, los litros que traía Maroto para ver el partido de la Champions, las partidas de futbolín y copas posteriores en Pedro Antonio. El Planta Baja, el Fondo Reservado, la Sal, el Tic-Tac, el Enano Rojo... Como olvidar tantas y tantas cosas, experiencias tan vitales que espero que mi hija pueda vivir como las viví yo.
La vida transcurría al ritmo de mi llorado Morente & Lagartija, de los Héroes, de los 091, de Depeche...
Hoy todo eso me parece todavía más cercano. Se que no va a ser igual y desconozco si cualquier tiempo pasado fue mejor, pero hoy me siento moderadamente feliz por que vuelvo oficialmente a estudiar, vuelvo a la Universidad de Granada.
Son otras circunstancias, es otra vida, son distintos los compañeros de viaje pero la ilusión sigue siendo la misma.
Desde hoy, oficialmente, mi Tesis Doctoral ha quedado inscrita en la Universidad de Granada. Ya ha pasado los trámites del Consejo de Departamento, lo que oficialmente, me hace ser Doctorando.
No tengo prisa, no tengo presión, lo hago porque lo deseo y porque quiero, porque me amo esta disciplina, amo la Cultura, amo la Historia y, por supuesto, amo el Arte.
Mª Luisa Caturla presentó su Tesis Doctoral sobre Zurbarán, posbilemente el mejor estudio sobre este artista y su obra, a la edad de 65 años. Yo, a mis 35, vuelvo a cruzar la puerta que, hasta hace poco, parecía estar cerrada y por ello, hoy, pese a las circunstancias, me siento feliz. Vuelvo al tajo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

ENRIQUE MORENTE. ¿CÓMO OLVIDARTE?


Como tantas otras cosas, he de agradecer a mi hermano Antonio, el haberme dado a conocer a este Genio cuando yo aún era un joven estudiante universitario.

Al contrario de su significado, para mí y para mis compañeros de piso, Omega fue el principio, una descarada y transgresora pirueta que se convirtió, para todos nosotros, en un disco cultual y que abrió de par en par unas puertas por las que tímidamente habíamos pasado algunos para acercarnos, a través de Camarón, al Arte Flamenco.

En la Tertulia tuve la oportunidad de cruzar con él unas palabras. En Úbeda, en el Hospital de Santiago no dudé en ir a su camerino para felicitarle por aquel recital.

Aún recuerdo aquella conversación entre David, mi hermano Daniel y él en el Mirador de San Nicolás. Un tío cercano, no hay duda.

Hoy, me siento apenado porque sé que se nos ha ido un tío inigualable, un genio. Sin embargo también hoy ha nacido un Mito, porque si hay un lugar en el que descansan los Mitos, allí está Enrique Morente.

Descanse en Paz Maestro.