sábado, 20 de noviembre de 2010

UN COLECCIONABLE AÚN VIGENTE

Hace algunos años, si no recuerdo mal en 2001, tuve el gusto y el placer de coordinar, para el periódico local Úbeda Información, un coleccionable sobre el Patrimonio Artístico de Úbeda y Baeza con el objetivo final de apoyar la candidatura de ambas ciudades para la obtención del título de Patrimonio de la Humanidad.

Recuerdo con cariño la ilusión que mi amiga y compañera, Rosa María López, pusimos en este proyecto. Juan Francisco Martínez, director de la publicación, nos dio todo su apoyo, si bien no hubo dinero de por medio puesto que el presupuesto con que trabajaba dicha publicación era más bien bajito.

Se realizó una presentación formal en el Hospital de Santiago de Úbeda ante numerosas personas y miembros de la corporación municipal.

La iniciativa tuvo una buena acogida. Rosa y yo, como Historiadores del Arte nos vimos satisfechos por poder acercar un poquito más nuestro hermoso Patrimonio a nuestros conciudadanos. Juan Francisco, vio subir la venta de su periódico durante las semanas en que se adjuntaban las láminas coleccionables.

Recuerdo con ilusión como en una tienda de marquetería, al llevar varias de las láminas a enmarcar, me comentaban el caso de una chica, que unos días antes había llevado también alguna de estas láminas. Casi con lágrimas en los ojos, confesaba que tras su inminente matrimonio, se marcharía a vivir a Barcelona y, en su casa en la Ciudad Condal, quería tener una ventana por la que ver todos los días un pedacito de Úbeda.
Posteriormente he tenido la oportunidad de ver muchas de estas láminas enmarcadas y colgadas en distintos establecimientos de ocio de mi ciudad, hecho que hay que admitir, me causa una profunda satisfacción personal.

Hace unos días descubrí una web promocional de Jaén y, con asombro volví a ver que aquel coleccionable en el que con tanto cariño trabajé, aún sigue vigente y que la labor divulgativa con la que se concibió aún está viva.


De igual forma, me llena de orgullo el pensar, al menos lo pienso, que de manera sencilla, puse mi granito de arena para que mi gente de Úbeda y de Baeza, fuesen un poquito más conscientes de que los tesoros que albergan nuestras Ciudades, merecían el anhelado distintivo de la UNESCO.

HACE MUCHO, ALGÚN TIEMPO...

Estaba menos cansado.
Sin embargo, por dentro estaba vacío, tanto, como una de esas caracolas que encontramos mientras paseamos por la orilla del mar.
Una ilusión renovada, un objetivo, una meta. Un horizonte definido y, al menos hoy, de nuevo, ese ímpetu interior que me hace volver a pasear por este sitio desolado.
Abro las ventanas de esta triste habitación y dejo que entre el aire. La humedad y la carcoma han dejado sus huellas. Era de esperar....
Varias manos de pintura, unos movimientos aquí y alla....
Las luces vuelven a estar encendidas.

domingo, 29 de noviembre de 2009

COMO CAMBIAN LOS TIEMPOS


A mis treinta y pocos, siento añoranza por la música que solía escuchar y bailar con cierta pasión cuando aún no llegaba a los 20, en incluso después.

Musicalmente hablando soy una persona de formación auditiva ecléctica. Fueron mis hermanos mayores quienes, en un primer lugar, influyeron en mí de una forma dispar. Mientras a mi hermano Antonio le gustaba Barón Rojo, Alaska y Dinarama, Loquillo, El Último de la Fila...., a mi hermano Manolo le gustaba acariciar su alma con Silvio Rodríguez, Aute, Sabina o grupos como Mecano.

Lo más "durillo y marchoso" del mayor, con lo más delicado del segundo, prendieron en mí conformando un gusto musical que, con el paso de los años, ha ido enriqueciéndose gracias a la influencia de mis amigos de juventud. Así pués, gracias a Sergio y Choche, Depeche Mode marcarán de forma extraordinaria, convirtiéndose no solo en la melodía común de aquella época, sino en un hito que unirán voluntades, actitudes, valores y marcarán una pauta que seguíamos como si de una religión se tratase. Junto a ellos, U2, que aún hoy siguen despertando pasiones allá por donde van y se han convertido en un grupo indiscutiblemente mítico.

Héroes del Silencio suponía para nuestro grupo lo que Depeche, pero como producto nacional. Cantábamos sus canciones coralmente mientras nos tomábamos un cubata de 150 pesetas en el Pk2, en el Claro, Boca Abajo, en el Tanga, o en la Escalera, garitos todos ellos que aglutinaban toda la pasión y ganas de vivir de una generación de jóvenes de Úbeda que, por aquellos entonces, descubríamos un universo de posibilidades que se abría ante nosotros.

El escribir estas líneas viene a colación a propósito de una canción de aquellos años. Lo cierto es que es de algunos años antes, los 80, pero que por las mencionadas influencias familiares, pasó a formar parte de mi repertorio de cintas de cassette.

Escuchando hoy a Loquillo, concretamente La Mataré, no he podido evitar el pensar en la naturalidad con la que en aquellos años, aquel éxito se escuchaba y se cantaba entre los jóvenes de aquellos años.

Hoy, pienso que ningún grupo o artista podría o sería capaz de hacer un tema así. Sin duda, se pediría su retirada de forma inmediata desde distintos estratos políticos y sociales.

Para mí, no ha sido y no es más que una canción de "desamor" que en ningún momento he considerado que hiciera apología del maltrato a la mujer cosa, que por otra parte, deploro y abomino desde lo más profundo de mi ser.

Aún a riesgo de ser "crucificado", pongo este tema de "El loco", que forma parte, como he dicho, no sólo del universo musical propio, sino del de muchos jóvenes de aquellos años.

Vuelvo a reiterar. Contra el maltrato, tolerancia cero.

domingo, 25 de octubre de 2009

EL VERDADERO DRAMA. LO QUE LA DESAZÓN CARCOME


Ayer por la tarde, en mi lugar de trabajo, me encontré con un querido amigo al que hace tiempo que no veía. Es un empresario de Úbeda, una persona íntegra y capaz, al que desde hace muchos años profeso una profunda admiración y respeto.

Guillermo, es una de esas personas afables, cariñosas y trabajadoras, que se parten la cara y se dejan la piel en lo que hacen. Lo conozco desde hace muchos años, pues nuestros caminos se cruzaron por el amor común que ambos tenemos a la Cofradía a la que pertenecemos y particularmente a nuestros titulares, el Cristo Caído y María Santísima de la Amargura.

Tras preguntarnos por la salud y nuestras familias, como ya es también preceptivo hablamos del ámbito profesional y laboral. Lo cierto es que las noticias que me dió no hacen más que constatar la percepción que, no sólo yo, sino la gran mayoría, tenemos a cerca de la actual situación que desde hace meses estamos viviendo.

Guilllermo me dibujó un panorama más que preocupante y desolador de nuestra Ciudad donde, como en otros muchos lugares, las cosas no marchan nada bien. Me comentó lo afortunado que se siente por no haber realizado el pasado año una importante inversión con el objeto de ampliar su volumen de negocio y que, de haber sido así, hoy por hoy, con la actual coyuntura, le hubese puesto en jaque tanto en el terreno laboral como en el personal. Daba gracias por el hecho de haber sido "cobarde" en ese sentido y hacía suyo el dolor de personas y familias que, impensablemente meses atrás, ve husmear entre la chatarra y desechos que maneja en su negocio, mientras comentan que han hecho limpieza en casa y se desacen de aquello que ya no quieren o no les sirven.

¿Por qué nos cuesta tanto admitir la crudeza de nuestra realidad? ¿Por qué somos tan reacios a pedir ayuda y gritar cuando lo necesitamos?.

Este mal, que no sólo afecta a mis paisanos de Úbeda y a mis vecinos de Linares, se ha enquistado de forma alarmante en nuestra sociedad. Los dramas humanos se acrecientan día a día ratificados por los datos e informes que ofrece la Administración Pública. Los últimos, la Encuesta de Población Activa relativa al tercer trimestre de 2009 publicada el pasado día 23 por el INE.

En el último año la Crisis ha arrojado al paro a más de un millón de personas. Muchas familias, demasiadas, cuentan con todos sus mienbros inactivos laboralmente. Las ayudas y subsidios, se terminan, y el agua ya está por encima del cuello. Tengo la sensación que, pese a los "brotes verdes" que los políticos nos están anunciando queriendo hacer ver, lo peor no ha llegado aún, porque detrás de términos como Crisis, Economía, Índices y demás datos, están las personas que, en definitiva son realmente las que están siendo maltratadas e incluso vejadas con esta situación y realmente es eso lo preocupante, no el caso Gurtel, la vestimenta de las hijas de Zapatero o que el Madrid tenga lesionado a CR9 y no gane.

Estamos escasos de iniciativas que vengan a solventar esta situación. Creo que Gobierno y Oposición no tienen ni idea de como solucionar esto. ¿Subida de impuestos?, yo estoy conforme en pagar más si con ello se soluciona esta situación o al menos, si sirve para contribuir a que haya familias que no tengan que buscar entre la basura y puedan tener una vida digna.

Mi respeto y solidaridad a todos ellos.

jueves, 8 de octubre de 2009

DE LO ÉTICO EN LA CLONACIÓN ARTÍSTICA


Actualmente, el rápido avance de las Ciencias y sobre todo de las tecnologías, es un hecho constatado que habitualmente sobrepasa, con creces, la capacidad que el ser humano posee para conocer y reciclar la información que posee.

Esto lo podemos comprobar a diario. Baste que no leamos la prensa, que no veamos la televisión o que no exploremos el infinito universo de internet, para quedarnos, ya no sólo desinformados, sino anticuados en nuestro conocimiento de los hechos que se plantean día a día en nuestro mundo. De esta forma, todos ya sabemos de lo que se habla cuando se emplea el término clonación, término ya indefectiblemente unido a aquella Oveja que los científicos presentaron como el primer mamífero clonado allá por 1997. Dolly (1996-2003) supuso la apertura de un nuevo horizonte científico que, al igual que resquemores, abrió una puerta para la esperanza en diferentes campos.

Leyendo hoy la prensa vuelvo a encontrarme con el término "Clonación", esta vez aplicado al campo de las Bellas Artes.

¡¡Qué iluso yo que pensaba que las Obras de Arte se copiaban!!. Recuerdo en mis vistas al Prado a artistas copiando perfectamente las obras que allí se exponen. Los Velazques, los Goya, los Rubens...

La más alta tecnología llega al mundo del Arte para clonar, que no reproducir, las grandes genialidades artísticas surgidas del ingenio humano. Lo que antes se reproducía con un estudio minucioso de la técnica, de los pigmentos, de la composición, incluso en el empleo de materiales, hoy puede ser clonado por obra y gracia de la Tecnología.

Adam Lowe (Oxford, 1959), artista y fundador de Factum Arte, junto con su equipo de trabajo están "clonando" una de las obras maestras de la Historia del Arte, el Tríptico de San Mateo de Caravaggio (1571-1610), que se conserva en la Iglesia de San Luis de los Franceses en Roma. Las nuevas tecnologías están permitiendo clonar literalmente esta obra, no solo su color ni el trazo del artista, sino también la consistencia de la pintura, la pátina del tiempo, las imperfecciones..., en fin, lo que se dice una clonación en toda regla que, de ser así, sería imposible distinguir el original de la falsificación, mejor dicho, del clon.

Sus aplicaciones, como podemos suponer, pueden ser diveras. Entre las más nobles, la difusión del Arte para que pueda llegar a todos. Los peligros, se me vienen a la cabeza muchos. ¿Quién no quita que algún día nos engañen y, cuando pensemos estar viendo una de las obras de Velázquez, el Greco, Miguel Ángel, Picasso, etc., lo que estemos viendo no sea más que un clon porque a la cabeza pensante de turno se le haya ocurrido que el original estará más salvaguardado si no está expuesto.

En fin, como todo en esta vida, el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Este avance también, y veremos si tiene más pros que contras, y veremos el uso que se hace de él.

lunes, 7 de septiembre de 2009

DESOLACIÓN DE VOLVER. IMPOTENCIA Y RABIA CUANDO ESTÁS.


¿Qué pensar cuando acaban con nuestros recuerdos a golpe de pico y maceta?. ¿Qué decir cuando un pueblo entero no dice nada?, ¡¡nunca dice nada!!. ¿Qué sentir ante tanta indiferencia?. ¿Qué llorar cuando ya no quede nada?

Deben de estar las cosa mal, muy mal en mi Úbeda natal cuando, Don Antonio Muñoz Molina ha levantado su pluma y, a través de un importante semanario cultural de nuestro país, se ha lamentado públicamente de la situación actual del Patrimonio Histórico-Artístico de Úbeda.

Para sonrojo de todos y con el fin de hacer llegar la voz y reflexión de D. Antioni o al mayor número de personas, incorporo, a continuación, dicho reportaje con el que comparto todo cuanto en él se dice. Aún así, me da la se sensación que Muñoz Molina no ha querido "hacer sangre" y se ha mostrado indulgente con la casta política que, como les define sus propios actos, más bien diría yo, que son Descastados.

DESOLACIÓN DE VOLVER.
Antonio Muñoz Molina.

Publicado en el País, Babelia, el 05 de Septiembre de 2009.


Desde una esquina en la zona de sombra en la que me he apoyado para leer el periódico miro la plaza que he recordado e imaginado tantas veces, la que está igual de arraigada en mi memoria infantil que en los mundos de ficción que he ido inventando a lo largo de mi vida, hasta el punto de que a veces ni yo mismo sé distinguir en qué medida estoy invocando un recuerdo verdadero o proyectando sobre el pasado un episodio de novela. Vista con ojos objetivos, la plaza no tiene nada o casi nada de extraordinario, salvo la torre del reloj, que forma parte de una muralla medieval. Es una plaza austera, menos andaluza que castellana, con soportales en dos lados, con edificios poco memorables que sin embargo, en conjunto, dan una modesta impresión de carácter, de lugar verdadero. En los soportales solía haber carritos en los que se vendían pipas, cacahuetes tostados, pequeños juguetes; también se vendían y se alquilaban tebeos. Había una farmacia, una tienda de lanas, un almacén de tejidos, la sede de un banco en el que trabajaba de cajero el padre de un amigo mío. Íbamos a verlo y estaba detrás de su ventanilla con barrotes dorados, y a mí me impresionaba lo blancas que eran sus manos, por contraste con las de mi padre, y la velocidad asombrosa a la que contaba los billetes.

En la zona central de la plaza se levanta sobre una base de figuras alegóricas talladas en piedra la estatua en bronce del general Saro, picoteada de agujeros de disparos. En los primeros años veinte el general Saro dirigió no sé qué campaña victoriosa en la guerra de Marruecos; en el verano de 1936 un pelotón anarquista lo fusiló en efigie, dado que ya estaba muerto. Durante años, con motivo de alguna de las muchas reformas que la plaza ha padecido, la estatua desapareció, porque algún analfabeto con cargo municipal -en la política española el analfabetismo es un mérito casi tan valorado como la desvergüenza- debió de pensar que siendo de un militar tenía que ser de un militar franquista. Me cuentan que se pensó sustituirla por una escultura más acorde con los nuevos tiempos de reglamentaria cultura andaluza, un monumento al penitente. El general Saro sobrevivió, dramático y sereno, con sus agujeros negros de disparos en la cabeza y en el pecho y su mirada hacia el sur, pero a su alrededor la plaza que desde hace mucho ya no lleva su nombre fue sometida a una de esas modernizaciones que gustan tanto a las autoridades locales: de los jardines, de los bancos, de las acacias y los aligustres sobre cuyas copas sobresalía la cabeza del general no quedó ni rastro, si bien en su lugar se pusieron unos coquetos maceteros de hierro forjado con la "U" de Úbeda artísticamente inscrita en cada uno de ellos, y se coronó todo con la boca enorme de un aparcamiento subterráneo y con la torre del ascensor correspondiente.


La primera vez que vi lo que habían hecho con esa plaza que era el corazón de mi ciudad se me puso en la garganta un nudo de congoja. Ahora vuelvo y la miro y la costumbre no mitiga el escándalo. Con la lógica peculiar de la renovación urbana, se ha considerado que en una ciudad donde hay varios meses de calores saharianos su plaza central no necesita árboles, salvo un par de naranjos escuálidos que difícilmente pueden prosperar en los inviernos mesetarios. A mediodía, desde mi esquina a la sombra, alzando los ojos del periódico, veo a la gente que se atreve a cruzar la plaza arriesgándose a un síncope, buscando a toda prisa el alivio de los soportales. Aparte de sus ventajas estéticas, el aparcamiento tiene la virtud práctica de atraer más tráfico hacia el centro de la ciudad, atascando las calles estrechas que llevan a él, algunas de las cuales están además levantadas gracias a la misma catástrofe de obras en gran medida innecesarias que azota al país entero. Algunos de los coches que hacen cola para entrar en el aparcamiento llevan las ventanillas abiertas y emiten a volumen sísmico una música de discoteca al parecer muy del agrado de los policías municipales que pastorean el tráfico.


En las noches calurosas, con los balcones abiertos, la música de los coches, los rugidos de las motos y la algarabía alcohólica del botellón animan las plazuelas y los callejones de mi barrio de San Lorenzo, que de otro modo estarían sumidas en un anticuado silencio. Iglesias y palacios se van hundiendo literalmente en el abandono mientras se tiran ríos de dinero cambiando sin ninguna necesidad antiguos pavimentos enlosados o empedrados por groseros baldosones de terrazo. Vuelvo a la hermosa plaza de Santa María y no puedo cruzar su limpia perspectiva porque está entera convertida en una zanja. Un amigo que vive en la ciudad me cuenta que los trabajadores, como no disponen de instalaciones con aseos, usan como urinario la fachada de la iglesia del Salvador.

En el curso de una generación se ha destruido para siempre lo que tardó siglos en hacerse. Lo que se está robando a quienes vengan detrás no es una memoria sentimental y un paisaje urbano que fue único, sino también una forma de disfrute de la vida y de prosperidad. Donde hubo perspectivas de huertas y de casas blancas que llamaban desde los caminos lejanos ahora hay bloques horrendos que se amontonan los unos sobre los otros para mayor beneficio de los constructores. Viajando por Europa uno descubre con envidia cómo en pueblos pequeños y en ciudades provinciales el cuidado en la preservación de lo más valioso del legado del tiempo es perfectamente compatible con el progreso tecnológico y tiene la ventaja práctica de hacer la vida más gustosa y crear una duradera riqueza: en España se empieza por arrasarlo todo. Cuanto más se alimentaban los orgullos locales y las lealtades vernáculas a lo largo de los últimos treinta años más impunemente se han destruido los paisajes. El orgullo local separado de la conciencia cívica es paletería, igual que el patriotismo sin ciudadanía es fanatismo. Se inventan pasados y se alimentan nostalgias rústicas al mismo tiempo que se impone la ignorancia y se borran las huellas del pasado verdadero, el que habría sido tan fértil para mejorar el porvenir.

Hace treinta años, en una de tantas idas y venidas, volví a mi ciudad para votar por primera vez en mi vida en unas elecciones municipales. Pensábamos que la democracia iba a traer a las ciudades un aire limpio de ilustración y racionalidad, espacios públicos rescatados del abandono y la roña franquista de los especuladores. Me paseo por Úbeda, entre zanjas y mugre, entre el deterioro de lo abandonado y la ostentación palurda de lo que no había necesidad de cambiar, me adhiero a una pared para que no me atropelle un coche con la música a todo volumen en una calle estrecha. Ya sé que en todas partes sucede lo mismo, que el gobierno de las ciudades españolas es un grosero catálogo de venalidad e incompetencia: pero sólo en ésta el escándalo político se me convierte en íntima desolación.

Y dicho esto, ¿que más puedo decir yo?...

[Foto de Diario Jaén. 8 de Agosto, 2009]

viernes, 4 de septiembre de 2009

LO MEJOR PARA CLAUDIA


Hace tres años mi casa comenzó a llenarse de objetos que, hasta aquel momento, había visto y percibido como algo lejano y ajeno a mi vida.

Tras pintarser en crema y rosa una de las habitaciones, aquella que dejámos para invitados, llegó la bañera, y con ella el moisés, y una cuna de madera en color crema. Cambiamos el cabecero y la mesita de noche, hechos en madera rústica, por la elegante y delicada forja que confería a la habitación, a nuestro entender, un carácter acogedor y delicado para el que estaba destinado a ser dormitorio de nuestra pequeña.

Claudia vino a nuestro mundo una lluviosa y recién estrenada madrugada del 23 de Noviembre. Largas fueron las horas previas, horas que se me antojaron interminables días.

Con Claudia llegaron a nuestra vida los pañales, las cajas de leche en polvo, las minúsculas ropitas con los más delicados acabados. También llegaron los llantos, las nanas, los largos días en el trabajo y las largas noches en vela y, por supuesto, los más delicados y tiernos besos que, Inma y yo, jamás habíamos dado hasta aquel momento.

Aquel invierno se llenó de luz, sonrisas cómplices, ternura y felicidad para nosotros y nuestros familiares más cercanos. Más tarde vendrían los desencuentros más triviales pero no por ello menos tópicos del
"levantate tú ahora que yo lo hice antes".

Pero lo cierto es que Claudia, como podéis imaginar, ha cambiado nuestras vidas.

A lo largo de estos casi tres años hemos aprendido a caminar en casa sin tropezar con muñecas, balones, cubos, pluches y demás trastos que conforman el repertorio de propiedades de una niña pequeña, sus tesoros más queridos.

Sus primeros e inseguros pasos se fueron transformando, como por arte de magia, en torpes y patosos andares que derivaron en las alocadas carreras que aún hoy practica. La expresividad de aquellos ojos abiertos que parecían mirarme atentamente aquella madrugada de Noviembre de 2006, fue dejando paso a los primeros balbuceos de su pequeña boca, a las primeras palabras y a conversaciones que, no por ser ya habituales, dejan de sorprendernos y hacernos reir a todos aquellos que conformarmos su pequeño universo.

Hoy Claudia, mi niña, nuestra niña, se encuentra a las puertas de uno de los acontecimientos más importantes de su corta vida. Ahora, mientras duerme, no es consciente, aunque le hemos hablado de ello que, en unos días, irá al Colegio.

Claudia no ha ido a Guardería. Los padres de Inma se han ocupado de ella todas las mañanas laborables de estos casi 3 años. Mi pequeña pués, se dispone a salir y a enfrentarse por primera vez, a un mundo que le resulta a todas luces ajeno y desconocido.

Por su carácter fuerte y extrovertido, estoy convencido que se adaptará a la nueva situación sin problemas. Sin embargo, comparto con Inma cierto resquemor, no ya al posible llanto de mi hija el próximo día 10, que no lo creo pero sí estoy convencido del de su madre, sino un cierto temor a lo que Claudia pueda encontrarse en el mundo que está a punto de mostrársele.

Mi hija tiene una vida por delante, una vida en la que, como sabemos, alegrías y miserias están separadas por una línea muy frágil y delgada. Tendrá que aprender a reponerse, como tantas veces ha hecho ya, de las caías; tendrá que aprender a enfrentarse a un mundo que, en ocasiones puede llegar a ser maravilloso y que en otras puede resultarle hostil. Nosotros estaremos junto a ella en todo momento. Procuraremos que llegue allí donde se proponga y deseamos, como cualquier padre, que sea al mejor de los lugares.

Pienso mucho en la educación y en la formación de Claudia. Supongo que, como cualquier padre, quiere lo mejor para su hijo, los mejores educadores, los mejores recursos y que con esos mimbres, alcance una posición de privilegio que la mantenga al margen de todo lo negativo que hay en este mundo. Educadores y padres, en armonía pienso, nos debemos a esta loable tarea por el bien de nuestros hijos.

Únicamente espero y deseo que, el próximo día 10 de Septiembre sea para Claudia, el comienzo de una fructífero camino que la conduzca a la Felicidad, formándose, en estos años venideros, como una persona de bien por sí y para los demás.

Te quiero enana.